
Patrimonio institucional
La Casa de los Rurales
La historia de los espacios que albergaron a la Federación Rural y del edificio de la avenida 18 de Julio que se convirtió en su casa.
Las primeras sedes
Desde su fundación en 1915, diferentes inmuebles montevideanos sirvieron de sede a la Federación Rural. El Comité Ejecutivo designado en diciembre de 1915 y el primer Consejo Directivo celebraron sus sesiones en la sede de la Asociación Rural del Uruguay, que desde junio de 1904 contaba con edificio propio en la calle Uruguay 864.
Poco tiempo después comenzó la búsqueda de un inmueble en arrendamiento para contar con sede propia. Se optó por un edificio situado frente a la Plaza Constitución, en Ituzaingó 1389, a dos casas de la Catedral Metropolitana. La construcción, que había sido el hogar de Jaime Castells y Comas y su familia, albergó luego al Hotel Londres, al diario El Observador y al HSBC Bank Uruguay. Allí sesionaron diferentes consejos directivos hasta 1921.
Durante el IV Congreso Anual, celebrado en Tacuarembó en 1920, comenzó a tomar forma el ideal de una sede propia, con las comodidades necesarias para un funcionamiento correcto y práctico. Para reunir fondos para el proyecto “Casa de los Rurales”, se impulsaron distintas acciones. Una de ellas fue el Remate-Feria especial realizado por Ponce de León y Dutra en Melilla durante la primavera de 1920, con hacienda donada para ese fin y resultados muy satisfactorios.
La primera sede propia
El 27 de setiembre de 1921, el ingeniero Juan José de Arteaga Herrera, presidente de la institución, adquirió en remate público por mandato del Consejo Directivo la propiedad de la avenida 18 de Julio 1019, perteneciente a la sucesión Avegno, por 120.500 pesos de la época.
El edificio estaba levantado sobre la vereda norte de 18 de Julio, entre Río Negro y Daymán —hoy Julio Herrera y Obes—, en un solar que actualmente forma parte de la Plaza Fabini. Era una construcción sencilla, con dos plantas y un mirador en el tercer nivel. En la planta baja había dos locales comerciales: uno fue arrendado por Héctor Parodi para instalar la confitería La Royal y el otro por la firma Bello Hnos., especializada en sombrerería.
La sede funcionaba en el primer piso, al que se accedía por un zaguán y una escalinata. Sus dependencias se equiparon con mobiliario que el propio ingeniero Arteaga y su esposa, Margarita Heber Uriarte, adquirieron desinteresadamente durante un viaje a Estados Unidos y Europa.
En el X Congreso Rural, celebrado en Fray Bentos en 1926, se creó una comisión especial para concretar el viejo proyecto de la Casa de los Rurales mediante un edificio más moderno en ese mismo terreno. La integraron Alejandro Gallinal Conlazo, Juan José de Arteaga Herrera, Alejandro Victorica Bresqué, Antonio Braga Salvañach y J. Américo Beisso Parma.
El proyecto no pudo realizarse allí: en 1929, el ensanche de la avenida Agraciada determinó la expropiación de la finca por la Comisión Municipal de la Rambla Sur. La Federación Rural recibió 150.000 pesos de la época.
El futuro edificio social
Con una nueva integración —Alejandro Gallinal Conlazo, Juan José de Arteaga Herrera, Alejandro Victorica Bresqué y Vicente Costa—, la comisión Casa de los Rurales llamó a licitación para adquirir otra propiedad. Después de estudiar 32 propuestas, recomendó al Consejo Directivo elegir entre tres fincas de la avenida 18 de Julio.
En octubre de 1929 se compró por 129.000 pesos el edificio situado en un terreno de 515 metros cuadrados, en los números 963, 965 y 967 de la avenida 18 de Julio, entre Julio Herrera y Obes y Río Branco. La propiedad pertenecía a la sucesión Caviglia y fue adquirida durante la presidencia de Pedro Manini Ríos.
Una comisión especial dirigida técnicamente por los ingenieros Juan José de Arteaga Herrera y José Luis Santayana García estableció las bases de un concurso de anteproyectos. Aprobadas por el Consejo en diciembre de 1929, fueron difundidas en enero de 1930. El plazo de presentación vencía el 15 de marzo y se establecieron premios de 1.000 y 500 pesos.
El jurado seleccionó para el primer premio el anteproyecto “F.R.”, del arquitecto Francisco Lasala Álvarez, y para el segundo el proyecto “El Terruño”, del arquitecto Carlos Lerena Joanicó. Para seguir las obras, el Consejo Directivo designó una comisión integrada por Juan José de Arteaga Herrera, José Luis Santayana García, Enrique Saavedra Rodríguez, Enrique J. Vidal, Santiago E. Bordaberry, Vicente F. Costa, Manuel Lussich Nin, Gonzalo Arrarte y Daniel Rodríguez Grolero.
Una sede transitoria marcada por la tragedia
Después de la expropiación de 18 de Julio 1019 y mientras avanzaban la demolición, las excavaciones y los preparativos para construir la Casa de los Rurales, la Federación instaló provisoriamente sus oficinas en el primer piso de 18 de Julio 1046, esquina Río Negro.
Las oficinas comenzaron a funcionar allí en diciembre de 1929. En la tarde del 12 de diciembre de 1930 se derrumbó el sector central del edificio, como consecuencia de obras de remodelación clandestinas que el propietario realizaba en uno de los locales de la planta baja.
Fallecieron Juan Ramón Piñeyro, apreciado gerente de la Federación Rural; Toribio Peyrot, un joven del departamento de Rocha que se encontraba ocasionalmente en la sede; y uno de los obreros. Mauricio Pérez, socio vitalicio de la Federación y productor de San Jorge, Durazno, fue rescatado con vida, pero murió al día siguiente a causa de sus graves lesiones.
El ingeniero Juan José de Arteaga y el arquitecto Francisco Lasala estuvieron entre los primeros en llegar y participaron activamente en el retiro de escombros y la atención a las víctimas. Su actuación fue reconocida especialmente por el Consejo Directivo.
La Federación tributó un sentido homenaje a su gerente mediante una placa de bronce en el sepulcro familiar del Cementerio del Buceo y dispuso que su fotografía acompañara por siempre a la institución en la nueva sede.
La sede provisoria
En la mañana del 13 de diciembre de 1930, menos de veinticuatro horas después del derrumbe, el Consejo Directivo se reunió de forma extraordinaria en el estudio del ingeniero Juan José de Arteaga Herrera, situado en la calle Juan Carlos Gómez 1420, casi Rincón.
La reunión fue presidida por el primer vicepresidente, Vicente Costa, ya que el titular, José María Elorza, se encontraba en su establecimiento rural de Young. Se evaluó lo sucedido, se consideraron ofrecimientos de la Asociación Rural, la Cámara de Industrias y la Cámara Mercantil y se resolvió iniciar una demanda judicial contra el propietario del edificio. Seis años más tarde, la acción resultó favorable a los intereses de la Federación Rural.
El Consejo resolvió además hacerse cargo de los gastos de sepelio de Juan Ramón Piñeyro y Toribio Peyrot, así como de la internación de Mauricio Pérez. También aceptó el ofrecimiento de la Asociación Rural del Uruguay para funcionar provisoriamente en su sede mientras se arrendaba otro local.
Seis días después se arrendó el edificio de la calle Treinta y Tres 1428, donde la Federación Rural instaló su sede provisoria hasta marzo de 1932.
La Casa de los Rurales
Finalmente, el 2 de abril de 1932, durante el XVI Congreso Rural, la Federación Rural inauguró su nuevo edificio en la avenida 18 de Julio 965. La obra fue creada bajo la dirección técnica del arquitecto Francisco Lasala Álvarez y construida por la empresa Adolfo Shaw y Cía.
Su construcción fue posible gracias a las cuotas de los socios y a fondos especiales obtenidos mediante remates, comisiones y donaciones realizadas por los propios productores rurales. El resultado fue un edificio acorde con la arquitectura de su entorno y con la representación nacional de la institución.
El proyecto adoptó un eclecticismo historicista de composición formal elegante y ornamentación simple y austera. La fachada, clásica y sobria, recibió un revestimiento de granito lustrado hasta la altura del primer piso; en los niveles superiores se utilizó revoque con motivos de mortero que imitaban piedra arenisca clara. En el arquitrabe se colocó el nombre de la Federación Rural.
El edificio se organizó en cinco niveles: un sótano, una planta baja con acceso principal flanqueado por dos locales comerciales, un primer piso destinado a la Federación y dos pisos superiores para arrendamiento. La sede contó con galería de acceso, una gran sala de reuniones con balcón al frente, escritorios de Presidencia y Gerencia, salones para empleados y comisiones, archivo, servicios, cocina y portería.
En sus ambientes, y en especial en la Sala de Reuniones presidida por la tradicional “mesa herradura”, se celebraron encuentros que dieron origen a numerosas iniciativas para el progreso de la campaña. Dirigentes rurales, docentes, ministros y figuras de la política debatieron allí sobre los destinos del sector agropecuario.
En 1940, durante las Bodas de Plata de la Federación, se inauguró en la galería de acceso una pintura mural alegórica del artista italiano S. Sorbi. La obra fue retirada en la década de 1980 durante trabajos destinados a solucionar problemas de humedad.
Con el paso de los años, razones económicas llevaron a la Federación Rural a desprenderse de algunas unidades del inmueble. Sin embargo, después de distintas obras de mantenimiento y restauración, la institución continúa teniendo su sede social en este simbólico edificio de Montevideo.