
Comunicado
Atraso cambiario: un desequilibrio permanente
Montevideo, setiembre de 2026
El fortalecimiento del peso frente al dólar se ha transformado, con el paso del tiempo, en un costo adicional para el sector productivo y en un subsidio implícito al consumo de bienes importados.
El resultado es un abaratamiento relativo de los importados y un encarecimiento en dólares de producir en Uruguay, afectando a la industria nacional y a los sectores exportadores.
Esta presión se agrega a una matriz productiva ya cargada de tarifas, sobrecostos y subsidios cruzados a servicios públicos que dan pérdida.
El problema, por tanto, no es solamente el nivel del dólar de una semana: es la acumulación de una distorsión de precios entre los ingresos del sector y los costos asociados a la producción de dichos bienes.
En enero de 2022 el dólar estaba a $44,15 y la UI cerca de $5,19: cada dólar compraba unas 8,5 UI; hoy en día esa relación cayó a 6,06 UI por dólar. En menos de cinco años, el dólar perdió cerca del 30% del poder de compra.
Los persistentes déficits fiscales implican necesidades de financiamiento que también inciden sobre los precios relativos. Según la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, el financiamiento del déficit primario entre 2020 y 2026 asciende a aproximadamente US$ 7.777 millones.
Cuando el financiamiento proviene del exterior y luego se convierte a pesos para cubrir gastos internos, agrega oferta de dólares; al mismo tiempo, el déficit sostiene la demanda interna que presiona los precios internos al alza.
Cuando evaluamos la inflación, en los últimos doce meses, los precios transables aumentaron 2,36% y los no transables 6,13%: una brecha de 3,77 puntos porcentuales. La inflación parece estar controlada pero el componente local, no transable, es el que más impacta en los resultados del sector, un sector que solo a base de esfuerzo y productividad puede competir internacionalmente.
Por otro lado, en julio el Tipo de Cambio Real, que es un indicador de competitividad mejoró 4,16% interanual. Sin embargo, en los últimos doce meses el TCR regional alcanzó una mejora de +8,32%, mientras el extrarregional apenas mejoró 0,87%. La diferencia importa porque la Unión Europea, Estados Unidos y Turquía representaron en agosto 53% de nuestras exportaciones de bienes, frente a 16% de Brasil.
Carne y soja: el mismo dólar, dos resultados muy distintos
Los buenos precios internacionales pueden ocultar temporalmente el problema cambiario. La ganadería es hoy el ejemplo: el precio excepcional del novillo compensa en gran medida la pérdida de poder de compra del dólar, aún en un contexto de aumento persistente del endeudamiento del sector ganadero desde julio de 2025, que actualmente alcanza los US$ 1.300 millones. Sin embargo es en la soja donde se refleja una realidad oculta por precios excepcionales, lo que no cubren los precios lo cubre el endeudamiento de los productores.
| Indicador | Carne bovina | Soja |
|---|---|---|
| Precio de referencia | Novillo 4ta bza: US$ 3,28/kg (ene-21) → US$ 6,02/kg (ago-26) | Soja US$ 501/t (ene-22) → ≈ US$ 430/t (ago-26) |
| Variación en US$ | ≈ +84% | ≈ -14% |
| Medido en UI | 28,8 → 36,5 UI/kg ≈ +24% | 4.320 → 2.605 UI/t ≈ -40% |
A julio de 2026, el crédito bancario total de agricultura, ganadería, servicios agropecuarios y silvicultura asciende a US$ 4.231 millones; en un año, la deuda aumentó US$ 469 millones, +12,5%. Y respecto de julio de 2022 aumentó US$ 1.636 millones, aproximadamente +63%.
Poder de compra doméstico de US$1 del exportador
Promedio 2022 = 100. Comparación con el promedio enero-junio de 2026. Un índice menor a 100 indica pérdida de poder adquisitivo del ingreso en dólares dentro de cada país.
La lectura más importante para Uruguay es: cada US$1 de ingreso de exportación conserva hoy aproximadamente el 80,4% del poder de compra doméstico que tenía, en promedio, durante 2022; la pérdida acumulada es de 19,6%.
Fuente: Cálculos propios en base a tipos de cambio e IPC oficiales de cada país.
Promedio 2022 = 100. Comparación con el promedio enero-junio de 2026.
* Argentina: tipo de cambio oficial. Requiere una lectura separada por su régimen cambiario.